lunes, 15 de diciembre de 2008

VIEJOS ÍCONOS DE LA CULTURA MAPOCHINA


Hubo un tiempo que fue hermoso y fue libre de verdad. Tiempos en que realmente no era un "transporte público" que todos pudieran utilizar, pero en el que el tren metropolitano, nuestro querido Metro, tuvo infancia, fue inocente niño y sus paredes cavernosas estaban llenas de jeroglíficos ilustradores.

"La antigua cultura mapochina (con voz de DocuTVE, por cierto) desarrolló un complejo sistema de transporte de color celeste y trazado central llamado Metro. Este sistema de trenes se extendía bajo la ciudad en una decena de estaciones que debían ser reconocidos por los mapuchinos circundantes. Con esa intención, la cultura mapochina ideó un complejo sistema de escritura jeroglífica en las paredes de las viejas estaciones, convirtiéndose en uno de los más increíbles adelantos en las tecnologías de la comunicación que pueden observarse en tiempos modernos en el Reyno de Chile"

Cada estación tenía su monito, su ícono, su logo. En cada franja roja o amarilla de las líneas 1 y 2 aparecían al lado del nombre, y en los primeros "mapas" de la red (las líneas rectas arriba de la puerta de los carros) ilustraban el nombre de la estación, vaya a saber uno si por un mero afán artístico o por uno icónico educativo derechamente. La cosa es que ahí estaban, monocromáticos, algunos muy simples y obvios (el trencito en Estación Central, el chuncho en Universidad de Chile); otros un poco más conceptuales, como la suerte de dios que aparecía en Neptuno; otros muy tiernos, como las rejas de Las Rejas o los niños de la mano de Ciudad del Niño (por supuesto que en aquellos infantes años yo no lograba entender qué tipo de ciudad era esa).
Un foro de fanáticos de trenes del mundo tiene una foto sobre esos viejos y recordados íconos. La imagen es en realidad una planificación de la línea 1 del Metro de los tiempos de Allende, porque aparecen estaciones y nombres que en la construcción definitiva no vieron luz, como la increíble estación Violeta Parra, que ya bajo el gobierno de Pinochet mutó de nombre a San Pablo (¡cómo no se ha reconsiderado esa injusta medida!); las estaciones Tajamar y Mercado que luego fueron fusionadas en Manuel Montt (símbolo conservador.. a quién se le habrá ocurrido??) y la estación La Portada (de Vitacura) que finalmente terminó en Tobalaba, porque se redefinió el trazado hacia... ¡la Escuela Militar pues!

Hoy en día, un viejo carro mexicano, de esos que aún quedan en la línea 2 (qué ninguneada es esa línea, no?), tiene o tenía un panel sobre unas de sus puertas donde aún se podían ver algunos de esos símbolos. Yo los vi hace como un año. Habían sacado alguna publicidad muy bien pegada y debajo, entonces, surgieron como eco arqueológico de viejas culturas de mapochinos algunas imágenes de la línea 1. Otro santiagoconocedor las fotografió con su celular y las comparte en un flickr.






¿Por qué desaparecieron? Supongo que los afanes posmodernos de la Concertación se los devoró sin piedad. Poco a poco esas mismas estaciones se han ido recargando insanamente de íconos e mapas y planos y simbología restrictiva altamente conceptuales, de manera que la convivencia ecológica con los viejos íconos habría resultado ridícula, pueril. Adiós a los jeroglifos. Adiós al viejo Metro. Pero algo queda por ahí, en un carro cansado de la línea 2, estoico, resistiendo la voraz modernidad de nuestro metropolitano. Qué increríble eso, que siempre nos salga a la memoria algo que los noventeros creían haber desterrado para siempre pero que porfiadamente siga ahí, mostrándonos lo bellamente provinciano que solíamos ser.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

A ver, compadre, acepto tu aversión al Gobierno Militar, pero tres consideraciones importantes para tu interesante blog:

1) Esta simbología corresponde a la planificada originalmente en el Gobierno de Frei Montalva, aunque el folleto pertenezca al del Gobierno de Allende.

2) La estación Manuel Montt se llama así porque desemboca una calle con el mismo nombre en la estación intermediada entre las dos originales, no por razones políticas. La simplificación del trazado se había hecho en el Gobierno de Allende.

3) La Concertación se comprometió a reponer una estación con el nombre de Violeta Parra proponiendo Toesca para ello, pero se consideró poco apropiado y se propuso que alguna de las estaciones del trazado de las líneas posteriores en proyecto lo llevara. Como verás, nada a ha sucedido.

EL DIZQUE OCOÍNO dijo...

Anónimo
agradezco como bakán tu información... lo de Manuel Montt debe ser como tú dices, aunque algunas cosas funcionan más por motivos simbólicos que tienen sus propias lógicas... y hasta donde yo sé la construcción de esa etapa fue después de 1973... pero nada que alegar

donde sí tienes toda la razón es en el caso "Violeta Parra". No sabía lo de Toesca, pero sí sabía que en el trazado de la extensión de la línea 5 a Maipú sí vendría la estación con ese nombre (ya prometida por Ravinet en 1992). Supongo que por motivos ingenieriles (de los buenos y de los malos) no se continuó con la idea original de que esa extensión no combinara con San Pablo. Como ahora combinarán, volvió a desaparecer la estación de los planes. Bueno, quizás si un día La Reina tiene una línea de metro...